Arrancando de los previos contrafuertes del muro al que está adosado, y levantado con los mismos materiales sencillos que el resto del edificio, se construyó este espacio cuadrangular que da acceso al cenobio por la parte sur y comunica directamente con el zaguán o distribuidor.
Está cubierto con bóveda de arista y sostiene una terraza en la parte superior.
Dos alargadas hornacinas, a ambos lados del arco de entrada, plantean la duda de si albergaron algunas imágenes que recibían a la gente, recordando motivos de devoción, o si tuvieron una utilidad más funcional o práctica.
Los bancos de mampostería sugieren un lugar de espera cubierto para los recién llegados o de esparcimiento y descanso entre las tareas cotidianas de la vida conventual.

